Territorios y cuerpos en disputa

Imatge

Creiem que el contingut d’aquest article publicat en el darrer número de la revista Soberanía Alimentaria, es força interessant.LLegiu-lo i veureu com les estrategies son molt semblants a tot arreu

Extractivismo minero y ecología política de las emociones

Horacio Machado Aráoz

Son muchas las investigaciones realizadas alrededor de los conflictos ecológicos, laborales y económicos que generan los proyectos mineros, pero en este artículo vamos a dirigir la mirada hacia una dimensión no suficientemente abordada aún: las condiciones y efectos de la minería en el plano de los cuerpos, las emociones y los sentimientos, tanto de los individuos como de las comunidades.

A pesar de que los principales y más difundidos eslóganes del marketing social de la minería transnacional afirman que ningún proyecto minero se hace sin el consentimiento previo de las comunidades involucradas, bien sabemos que este tipo de intervenciones involucra una afectación sobre las fuentes de vida, los medios de trabajo y las formas culturales y políticas de la reproducción social, generando resistencias y conflictos.

De hecho, la instalación de un proyecto de minería desencadena un conflicto multidimensional, cuya faceta económico-ecológica tiene que ver con la expropiación/degradación de la base material de vida de las poblaciones locales. En este plano, los conflictos se manifiestan como producto de las afectaciones que la apropiación desigual de los bienes naturales –y su uso destructivo– tienen tanto sobre las condiciones generales de habitabilidad de los territorios/sanidad de las poblaciones, como sobre el acceso y disposición de los mismos en cuanto medios de vida. En su dimensión cultural, los conflictos mineros se presentan como producto de representaciones antagónicas del mundo; visiones contrapuestas sobre la naturaleza, los vínculos, las relaciones sociales y la vida en general. En última instancia, como conflictos políticos, los conflictos mineros expresan disputas en torno a la capacidad y legitimidad de decidir sobre los territorios en cuanto espacios de vida en común: se trata de un antagonismo respecto a quiénes y cómo definen la regulación social válida para habitar/producir en el territorio.
afeccion
Cumbre de los Pueblos Afectados por la Minería, Arequipa, Perú. 2013

CUERPOS COLONIZADOS

Por eso, para que los proyectos mineros en general puedan ser aceptados por las comunidades donde se radican, las grandes corporaciones desarrollan tecnologías de penetración sociocultural muy sofisticadas. Bajo el discurso de la «responsabilidad social empresarial» arremeten instalando y expandiendo la lógica mercantil de las compensaciones y las reparaciones como único criterio racional de negociación; la oferta de empleos locales, el apoyo a microemprendimientos, un festival de donaciones a entidades educativas y sanitarias, el patrocinio de actividades culturales, deportivas y hasta religiosas de los pueblos, la instalación de medios de comunicación propios y/o adictos a las pautas publicitarias de las mineras; en fin, los estrechos vínculos con los Gobiernos locales y todo el espectro de la clase política hacen de las poblaciones intervenidas un ámbito socioterritorial signado por una nueva forma de ocupación neocolonial.

Pero no solo eso, para que estos procesos sean soportables precisan de una cuidadosa tarea de regulación de las emociones y las sensaciones que podemos denominar como proceso de mineralización social, es decir, de acostumbramiento, aceptación y adaptación a nuevos y crecientes niveles y formas de violencia y de destructividad a fin de volver tolerable la vida en un entorno minero. La dinámica de las compensaciones funciona como anestesia social que hace soportable el dolor de la amputación territorial. Continua llegint